Les deseo a todas las personas que tuvieron problemas de salud, que cada día es una vida, y hay que tratarla como si fuera la última oportunidad de amar a la familia y a los amigos.
Esa frase lo dijo laDra. Nancy Álvarez, la conductora del programa ¿Quién tiene la razón? Y estoy de acuerdo con ella.
Aun no tengo 50 años, pero estoy cerca y pensé que esta vieja, sola, esperando a los nietos, y no es así, he descubierto que la vida acaba de empezar, tengo todo y tiempo para disfrutarlo, me sostengo económicamente, mis hijos son adultos y puedo hacer lo que quiera y quiero recuperar mi vida.
Ahora voy al yoga, que antes no podía, estoy esperando que empiece la inscripción en la universidad para inscribirme, hacer cosas que tenia pendiente, hacer manualidades, coser, hacer cursos,viajar sin limitaciones, y otras formas de vivir.
¿El amor? Viene sin excusas, con tiempo y para quedarse, y lo estoy esperando, he tenido muchos amigos que me han cortejado pero quiero estar sola un tiempo,no dedicarme a una persona, quiero tener una buena visión de estar en pareja, dejar atrás el pasado y enamorarte otra vez. Ojala!!!!!
Una persona que tuvo una ACV debe vivir la vida sin stress, angustia, desesperanza, tristeza y cualquier otro sinónimo de estas palabras, debe vivir en armonía, en paz, con su familia que lo apoya y que lo complace.
Tengo la suerte de tener esa familia, y unos amigos que son más que eso, pero, no me dejan ser yo. No quieren que viva sola,que me mude fuera de la ciudad, no puedo transportarme en un autobús, no puedo manejar, y otras cosas que hacia antes en Puerto Ordaz.
Eso me preocupa, porque una persona necesita hacer cosa sola, a su manera, sobre todo cuando estuvo cerca de la muerte y siguió viviendo. Es difícil convencer a otros que no han pasado por esoque uno tiene una segunda oportunidad, ya no tengo miedo a nada, quiero hacer cosas que antes ni siquiera lo pensaba, pero hoy estoy llena de deseos, intenciones, propósitos y objetivos que para mi son el mejor regalo.
No se como decirles a todos que soy otra, he cambiado por dentro y por fuera, pero ven solo la parte externa. Si alguien viera a Celeste desde adentro se asombraría con la transparencia de su sentimiento, afecto, pasión, voluntad, energía, empeño, firmeza, perseverancia y disposición para ser cada día, una vida.
Me mude a Caracas, DC, pero extraño mucho a Puerto Ordaz, a mi casa, a los amigos, la terapia, la seguridad, el ambiente, hay algo, no se que es, pero inexplicablemente las cosas que no gustaban de esa ciudad, ahora necesito esa vida.
Deje en esa localidad muchos sueños, una casa, un trabajo, un esposo y la salud y me traje, mis hijos, los muebles, un carro, una discapacidad y muchas metas.
Todavía estoy arreglando la casa y me estoy acostumbrando otra vez a la dinámica de esta ciudad, a sus colas, la inseguridad, a su ambiente, a su clima. Porque me fui de Caracas hace 25 años.
Cerca de la casa hay un centro de salud para seguir con la terapia de la voz (afasia), y ahora estoy recomenzando la amistad de los vecinos y los amigos que tenia hace años en esta urbanización.
Estoy FELIZ. He cerrado un ciclo y estoy abriendo otro, sólo para mí. Puedo estar con mis hijos, con la familia y los amigos, sólo como una guía, intermediario, apoyo, colaboradora, no para interferir en la vida de otros, porque no quiero nadie que interfiera en la mía.
Repito, estoy feliz. Porque la etapa que estoy viviendo dejo atrás los momentos y experiencias tristes y aprendí de ellos, y las buenas están conmigo para fortalecer mi personalidad y disfrutar cada día, una vida.
Cuanto me case, viví siete (7) años en la casa de mis padres, mi hija tenia esa edad cuando nació su hermano, estuvimostres (3) meses más y nos mudamos a Puerto Ordaz, Estado Bolívar, eso es otra historia.
Todos convivíamos en una casa de 80mts, y nosotros, en una habitación de 4x4mts, y éramos felices.
Cuando visite la casa de mis padres vi esa habitación y pensé que podía resolver los problemas que tengo ahora en esa habitación, era joven, tenía una familia que me apoyaba en todo, tenía sueños y metas por concretar.
Ahora los sueños y las metas se desvanecieron y cada día es una vida.
Ay señor! Me quedan mis hijos y a futuros los nietos, mis hermanos que son un pilar, una columna que me sostienen para seguir escribiendo estas paginas de mi vida.
La memoria tiene juegos sorpresivos. Hace poco estaba en la casa familiar, la casa de mis padres, que tenia más de un año sin ocupación, vacía, cuando abrí la puerta de una vez vinieron los recuerdos emotivos y sensoriales. Cuantos años viví en estas paredes, todo me recuerda mi infancia, mis hermanos y por supuesto a mis padres.
Me acuerdo de los domingos, mi papá ponía tempranito canciones llaneras a todo volumen y limpiaba las jaulas de los canarios esperando la sopa que mi mamá estaba preparando para nosotros, los vecinos y los amigos.
Mi mamá nos hacia desayuno fuerte porque muchachos al fin no nos gustaba la sopa, y después, a leer la prensa, cualquier sección, la que te gustaba, y luego, a jugar. En la tarde, mi mamá hacia una torta y café con leche, entonces los varones veían la televisión y las hembras nos hacíamos tratamientos de belleza (el cabello, manicure, pedicure), planchábamos los uniformes, para estar lista para la semana.
Cuantas fechas celebradas, cumpleaños, bautizos, 15 años, matrimonios, nacimientos, navidad, fin de año y reuniones con amigos, de más………
Pero, también la memoria recordó momentos tristes, entré a las habitaciones de mis hermanos y los vi acostados y enfermos, y en la de mis padres sentí su presencia y percibí que están contentos porque yo estaba ahí.
Ahora solo queda el recuerdo de esos días, en una memoria enferma que hace juegos sorpresivos.
Yo, no se que hacer. Unas personas dicen que me quede y otras que me vaya. Otros piensan que lo mejor es quedarme en mi casa y otros piensan que lo mejor es estar acompañada. Unos comentan que busque otra terapista, otros que me quede con la que tengo. Unos me sugieren que busque trabajo y otros que busque hacer cursos. Unos me hablan de la vida y otros de la muerte. Todos me aconsejan y nadie me escucha.
¡Por Dios!, una persona que sufre un problema de salud aparte de la medicación, necesita alguien que lo escuche, a quien contarle sus experiencias, su depresión, su vida. Que no quiera cambiar su conducta diciendo que la vida es bella, que Dios sabe lo que hace, que tienes una vida para hacer lo que quieres, pa’lante como el elefante, ¡hasta cuando!
No señores, no es así. Necesitamos una mano amiga, no para ponerla en el hombro, sino para hacer entre las dos piezas de vida. Escuchando a esa persona y tratando de hacerle ver que puede aún con las dificultades de todos los días, y que con los elementos a su favor puede hacer una vida. Hay gente que tienen más problemas que otros y quieren influir con tus experiencias, pensando que uno va a tener el mismo resultado.
Me acuerdo que fui a un taller donde me enseñaron que el efecto, consecuencias, resulta, producto de una acción depende de al menos del VOP: Voluntad, Oportunidad, Posibilidad.
Ejemplo: Para estudiar necesita querer hacerlo (voluntad), tener un cupo en una universidad (oportunidad) y recursos económicos (posibilidad), si falta alguno puede ser que estudie con muchas dificultades; te inscribas en un centro educativo privado sin ganas de estudiar, o lejos de su casa. Hay que tener el VOP presente.
Por eso amigos y amigas, cuando una persona que tiene problemas de salud, laborales, sentimentales, etc., escúchalo y ayúdalo a tener el VOP, si él te pide un consejo piensa primero como tú realmente solucionas el problema.
Me han pasado cosas extrañas, difíciles, chocantes e inesperadas, después que sufrí el ACV, sobre todo ahora que estoy en la calle haciendo diligencias de mi casa y propias.
Un día estaba gestionando una pensión por discapacidad en el Seguro Social y la empleada que atendía la ventanilla de los “discapacitados” viendo que hablo con afasia, empezó a hablar con la voz alta y poco a poco como si yo fuera sorda e idiota, inclusive me pregunto si estaba con alguien para explicarle cual eran los tramites, que lo eran más que pedirle al Doctor tratante un formulario con la historia del paciente, yo.
La foniatra que presento un paciente en la terapia, estaba ahí con un lesión en la columna, viendo que era una persona profesional y con experiencia laboral le pedimos tu opinión y su consejo para solucionar un problema que tenía; pero no, nos explico con detalles como si fuera una ignorante, cuando hablaba no me oía, y empezó a contarnos su tragedia y como llego a ese centro de salud, esa persona quería a alguien para que lo escuchaba, y yo, no era.
Estaba en un supermercado cerca del mediodía, y había mucha gente, espere mi turno y al momento de pedir la lengua se me trabo, y el dependiente no me entendía y lo sabia que quería, me puso a un lado, me ignoró y atendió a otra persona.
¿Qué piensa la gente? ¿Qué los discapacitados son los tienen sillas de ruedas o que tienen un daño físico notorio? No señores. Hay sordos, mudos, personas especiales por sus limitaciones cerebrales. Hay muchas formas discapacidad. Gracias a Dios hay más gente solidaria con las personas con limitantes para interactuar, pero estas acciones nos deprimen y no ayudan en nada.
No quiero depender de otras personas, por eso le pido a Dios que me de fortaleza, hasta que pueda valerme por mi misma.
Copie esta frase del libro que me regaló mí hija hace años, y describe una relación directa y afectuosa entre los hijos y una madre, “Para mi mamá, la primera buena amiga de mi vida” autor: Amada Blessing. Mi mamá era especial, escuchaba, animaba, apoyaba y siempre con la sonrisa, sus ocurrencias y gracias.
Hay personas que piensan que la relación entre la madre y los hijos esta condicionada por la sangre, por la moral, la educación y otros sustantivos. No es así. El amar de una mamá es intrínseco, viene del corazón, se otorga con la vida. Por eso las madres aman a los hijos, los protegen, los ayudan, cambian sus sueños y sus deseos para trabajar y asegurarles a sus hijos los sueños y deseos de su vida…
Este mes de mayo es complicado, mi mamá nació el 15, pero mi papá se murió el 13, y el segundo domingo se celebra el día de las madres (este año es el 8 de mayo). Mi hija esta en otra ciudad y mi hijo esta trabajando, por lo tanto no tengo nadie y nada para celebrar en este mes. Por eso extraño a mi mamá, la primera buena amiga de mi vida y la mejor.
He descubierto que en los momentos difíciles como este día de las madres, hago cosas para mantenerme entretenida, desde lavar la ropa, coser, limpiar la casa, manicure, comidas o salgo a ver las tiendas, voy al bingo, hasta no pensar nada que me deprima. Lo bueno, siempre viene los lunes y hasta el viernes estoy haciendo terapias y diligencias para estar ocupada.
Cada día es nuevo para mi, estoy viva, tengo salud y enfrento retos como decir en la terapia el abecedario, los números y otros vocablos que para mi son difíciles por mi afasia. Ayudo y oriento a los pacientes que sufrieron ACV, cómo hacer las terapias y soy un modelo para ellos. Me reúno con mis amigos y amigas una vez al mes, no como quisiera -una vez a la semana- porque ellos están ocupados con sus trabajos, sus familias, sus parejas; pero tengo tiempo para limpiar la casa, hacer comida, para ver tiendas, comprar las cosas que necesito y las que no necesito también y para pensar en mi vida.
Sí, una vez tuve una vida, con aciertos, con desaciertos, pero tenía una vida. Ahora, tengo un sueño. Me despierto pensando que voy a hacer hoy para ser feliz.
Hago ejercicios, bailo, canto, recito, hago técnicas de relajación, me entretengo con el Internet, Facebook, Messenger, Twitter, Sónico, con casi todas las redes sociales. Eso es una terapia, pensar, redactar, escribir, usar los dedos y estar en contacto con la familia y los amigos, y conocer nuevas personas.
Mi familia esta pendiente de mí, me llama por teléfono, me mandas mensajes al celular. Mi esposo, se volvió un buen y mejor amigo, me ayuda en todo. Pero el vive en otra ciudad y nos vemos una que otra vez, para recordar los 30 años que vivimos juntos. ¿Lo extraño? A veces.
Como decía mi mamá: “Si no tienes lo que quieres, quiere lo que tienes”
Mi mamá falleció el 4 de marzo, 2.010. Una familia que tenía originalmente 7 miembros, quedan tres, una hermana, un hermano y yo, eso me deprimió. Cuando una persona sufre un ACV, por indicación de los doctores no debe recibir situaciones que te altere: stress, angustia, alegría, sorpresas.
Se que en mi casa no sabia o hicieron caso omiso a esta indicación del medico, mi esposo me fue infiel mucho tiempo y con varias mujeres, y después de sufrir el ACV, lo hizo mas seguido y con la seguridad de la traición y deslealtad a una mujer que lo quiso por 30 años, que le parió 2 hijos y trabajo para hacer un hogar y una familia, por mi condición podía perdonarlo.
Así como superé la muerte de mis padres, hermanos, abuelos, primos y amigos, me dije: Hasta aquí, él que se va, ¡se va! y quede con mis hijos, hermanos y amigos. A los que puedo disfrutar plenamente, sin dudas, porque son fieles, me quieren por lo que soy, me alientan, me apoyan y me dan el impulso para hacer cosas como éste Blog.
A veces vienen a mi mente el temor a la soledad, las dudas. Pero para perder el miedo de seguir adelante y recuperar la confianza, comparto con ustedes mis experiencias y sentimientos para estas personas que sufrieron un ACV y que piensan su vida terminó, no es así. Cada día es una nueva vida, demos gracias a Dios por permitirnos estar un día más.
Hoy camino, escribo, leo. Todavía estoy en terapia por la voz, pero me comunico con todos, no tengo miedo y mucho menos vergüenza por la forma como hablo, esta soy yo.
¡Vive cada día por si fuera el último! ¡Dale a cada día lo que es de cada día!
Empecé a trabajar el 12 de enero de 2009, tres meses después de sufrir una ACV, iba a terapia tres días a la semana en la mañana, y contraté una secretaria para hablar por mí. Podía hablar, pero había palabras que costaba decirlas, no sabía los números, y para hablar por teléfono me costaba más.
Fui a mi primera reunión de Junta Directiva, usaba tacones, poco maquillaje, bien vestida, pero, no pude hablar. Me di cuenta que me cuesta hablar en grupo, me quedo muda, mi cerebro y la lengua no se ponen de acuerdo, no podía escribir rápidamente, no podía hacer una minuta ni un informe, porque no tenía vocabulario para hacerlo. No sabía como escribir algunas palabras y la escritura se dificultaba.
Usé mis habilidades y mi astucia, copié algunas frases, oraciones y hasta párrafos de otros documentos, libros, revistas y los hilvane para hacer mi trabajo. Le dije a personas que hablaban conmigo por teléfono mi condición y la gente se sensibilizaba y me apoyaba.
Trabajé un año, pero el apoyo de la Junta se minimizó. El presidente no me prestaba atención, no me reconocía como una Ejecutiva, y poco a poco mi trabajo lo hacían otras personas o él mismo. Yo era un cero a la izquierda. Después de 12 años, me cansé y renuncié.
Los doctores me dieron el alta física y quedé solamente con la logopedia y foniatra. Estaba bien, hasta que mi mamá...
Estuve cuatro (4) días en la clínica, me dieron el alta y me trasladaron a Caracas, D.C., y me pusieron en terapia y foniatríaen un Centro de Rehabilitación Integral (CRI); iba todos los días, empezaron con electricidad en los músculos, ejercicios y me constriñeron a decir mis primeras palabras: la, la, la, la, la.
El primer mes iba en silla de ruedas, la mano derecha estaba inmóvil, hablaba monosílabos; el segundo mes iba con muletas, empecé a mover la mano y podía pronunciar los nombres de mi familia y algunos objetos; el tercer mes ya caminaba, podía escribir algunas cosas y hacia frases; el cuarto, fue lo mejor, caminaba bien, mi mano no tenia fuerza pero podía firmar, y escribir pocas palabras, hablaba mal, pero hablaba, sin embargo, me quedó una afasia: Es un trastorno que se caracteriza por la perdida total o parcial del lenguaje, para comprenderlo, oral o escrito. En mi caso, tenía dificultades para hablar, tenía las palabras en mi mente, pero no sabía como pronunciarlas y tampoco escribirlas.
Después de casi 4 meses volví a mi casa, en Puerto Ordaz, y el informe médico decía que debía continuar con las terapias y algo más: Trabajar.
Me mandaron a trabajar como una terapia integral, tener el cerebro activo, pensar y hablar técnicamente, escribir, redactar y caminar.