Mi mamá falleció el 4 de marzo, 2.010. Una familia que tenía originalmente 7 miembros, quedan tres, una hermana, un hermano y yo, eso me deprimió. Cuando una persona sufre un ACV, por indicación de los doctores no debe recibir situaciones que te altere: stress, angustia, alegría, sorpresas.
Se que en mi casa no sabia o hicieron caso omiso a esta indicación del medico, mi esposo me fue infiel mucho tiempo y con varias mujeres, y después de sufrir el ACV, lo hizo mas seguido y con la seguridad de la traición y deslealtad a una mujer que lo quiso por 30 años, que le parió 2 hijos y trabajo para hacer un hogar y una familia, por mi condición podía perdonarlo.
Así como superé la muerte de mis padres, hermanos, abuelos, primos y amigos, me dije: Hasta aquí, él que se va, ¡se va! y quede con mis hijos, hermanos y amigos. A los que puedo disfrutar plenamente, sin dudas, porque son fieles, me quieren por lo que soy, me alientan, me apoyan y me dan el impulso para hacer cosas como éste Blog.
A veces vienen a mi mente el temor a la soledad, las dudas. Pero para perder el miedo de seguir adelante y recuperar la confianza, comparto con ustedes mis experiencias y sentimientos para estas personas que sufrieron un ACV y que piensan su vida terminó, no es así. Cada día es una nueva vida, demos gracias a Dios por permitirnos estar un día más.
Hoy camino, escribo, leo. Todavía estoy en terapia por la voz, pero me comunico con todos, no tengo miedo y mucho menos vergüenza por la forma como hablo, esta soy yo.
¡Vive cada día por si fuera el último! ¡Dale a cada día lo que es de cada día!
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