jueves, 30 de junio de 2011

No se que hacer

Yo,  no se que hacer. Unas personas dicen que me quede y otras que me vaya. Otros piensan que lo mejor es quedarme en mi casa y otros piensan que lo mejor es estar acompañada. Unos comentan que busque otra terapista, otros que me quede con la que tengo. Unos me sugieren que busque trabajo y otros que busque hacer cursos. Unos me hablan de la vida y otros de la muerte. Todos me aconsejan y nadie me escucha.

¡Por Dios!, una persona que sufre un problema de salud aparte de la medicación, necesita alguien que lo escuche, a quien contarle sus experiencias, su depresión, su vida. Que no quiera cambiar su conducta diciendo que la vida es bella, que Dios sabe lo que hace, que tienes una vida para hacer lo que quieres, pa’lante como el elefante, ¡hasta cuando!

No señores, no es así. Necesitamos una mano amiga, no para ponerla en el hombro, sino para hacer entre las dos piezas de vida. Escuchando a esa persona y tratando de hacerle ver que puede aún con las dificultades de todos los días, y que con los elementos a su favor puede hacer una vida. Hay gente que tienen más problemas que otros y quieren influir con tus experiencias, pensando que uno va a tener el mismo resultado.

Me acuerdo que fui a un taller donde me enseñaron que el efecto, consecuencias, resulta, producto de una acción depende de al menos del VOP: Voluntad, Oportunidad, Posibilidad.

Ejemplo: Para estudiar necesita querer hacerlo (voluntad), tener un cupo en una universidad (oportunidad) y recursos económicos (posibilidad), si falta alguno puede ser que estudie con muchas dificultades; te inscribas en un centro educativo privado sin ganas de estudiar, o lejos de su casa. Hay que tener el VOP presente. 

Por eso amigos y amigas, cuando una persona que tiene problemas de salud, laborales, sentimentales, etc., escúchalo y ayúdalo a tener el VOP, si él te pide un consejo piensa primero como tú realmente solucionas el problema.

sábado, 4 de junio de 2011

¿Que piensa la gente?


Me han pasado cosas extrañas, difíciles, chocantes e inesperadas, después que sufrí el ACV, sobre todo ahora que estoy en la calle haciendo diligencias de mi casa y propias.

Un día estaba gestionando una pensión por discapacidad en el Seguro Social y la empleada que atendía la ventanilla de los “discapacitados”  viendo que hablo con afasia, empezó a hablar con la voz alta y poco a poco como si yo fuera sorda e idiota, inclusive me pregunto si estaba con alguien para explicarle cual eran los tramites, que lo eran más que pedirle al Doctor tratante un formulario con la historia del paciente, yo.

La foniatra que presento un paciente en la terapia,  estaba ahí con un lesión en la columna, viendo que era una persona profesional y con experiencia laboral le pedimos tu opinión y su consejo para solucionar un problema que tenía; pero no, nos explico con detalles como si fuera una ignorante, cuando hablaba no me oía,  y empezó a contarnos su tragedia y como llego a ese centro de salud, esa persona quería a alguien para que lo escuchaba, y  yo, no era.

Estaba en un supermercado cerca del mediodía, y  había mucha gente, espere mi turno  y al momento de pedir la lengua se me trabo, y el dependiente no me entendía y lo sabia que quería, me puso a un lado, me ignoró y atendió a otra persona.

¿Qué piensa la gente? ¿Qué los discapacitados son los tienen sillas de ruedas o que tienen un daño físico notorio? No señores. Hay sordos, mudos, personas especiales por sus limitaciones cerebrales. Hay muchas formas discapacidad. Gracias a Dios hay más gente solidaria con las personas con limitantes para  interactuar, pero estas acciones nos deprimen y no ayudan en nada.

 No quiero depender de otras personas,  por eso le pido a Dios que me de fortaleza, hasta que pueda valerme por mi misma.