Yo, no se que hacer. Unas personas dicen que me quede y otras que me vaya. Otros piensan que lo mejor es quedarme en mi casa y otros piensan que lo mejor es estar acompañada. Unos comentan que busque otra terapista, otros que me quede con la que tengo. Unos me sugieren que busque trabajo y otros que busque hacer cursos. Unos me hablan de la vida y otros de la muerte. Todos me aconsejan y nadie me escucha.
¡Por Dios!, una persona que sufre un problema de salud aparte de la medicación, necesita alguien que lo escuche, a quien contarle sus experiencias, su depresión, su vida. Que no quiera cambiar su conducta diciendo que la vida es bella, que Dios sabe lo que hace, que tienes una vida para hacer lo que quieres, pa’lante como el elefante, ¡hasta cuando!
No señores, no es así. Necesitamos una mano amiga, no para ponerla en el hombro, sino para hacer entre las dos piezas de vida. Escuchando a esa persona y tratando de hacerle ver que puede aún con las dificultades de todos los días, y que con los elementos a su favor puede hacer una vida. Hay gente que tienen más problemas que otros y quieren influir con tus experiencias, pensando que uno va a tener el mismo resultado.
Me acuerdo que fui a un taller donde me enseñaron que el efecto, consecuencias, resulta, producto de una acción depende de al menos del VOP: Voluntad, Oportunidad, Posibilidad.
Ejemplo: Para estudiar necesita querer hacerlo (voluntad), tener un cupo en una universidad (oportunidad) y recursos económicos (posibilidad), si falta alguno puede ser que estudie con muchas dificultades; te inscribas en un centro educativo privado sin ganas de estudiar, o lejos de su casa. Hay que tener el VOP presente.
Por eso amigos y amigas, cuando una persona que tiene problemas de salud, laborales, sentimentales, etc., escúchalo y ayúdalo a tener el VOP, si él te pide un consejo piensa primero como tú realmente solucionas el problema.
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