jueves, 24 de marzo de 2011

Un día, una vida

Cada día es nuevo para mi, estoy viva, tengo salud y enfrento retos como decir en la terapia el abecedario, los números y otros vocablos que para mi son difíciles por mi afasia. Ayudo y oriento a los pacientes que sufrieron ACV, cómo hacer las terapias y soy un modelo para ellos. Me reúno con mis amigos y amigas una vez al mes, no como quisiera -una vez a la semana- porque ellos están ocupados con sus trabajos, sus familias, sus parejas; pero tengo tiempo para limpiar la casa, hacer comida, para ver tiendas, comprar las cosas que necesito y las que no necesito también y para pensar en mi vida.

Sí, una vez tuve una vida, con aciertos, con desaciertos, pero tenía una vida. Ahora, tengo un sueño. Me despierto pensando que voy a hacer hoy para ser feliz.

Hago ejercicios, bailo, canto, recito, hago técnicas de relajación, me entretengo con el Internet, Facebook, Messenger, Twitter, Sónico, con casi todas las redes sociales. Eso es una terapia, pensar, redactar, escribir, usar los dedos y estar en contacto con la familia y los amigos, y conocer nuevas personas.

Mi familia esta pendiente de mí, me llama por teléfono, me mandas mensajes al celular. Mi esposo, se volvió un buen y mejor amigo, me ayuda en todo. Pero el vive en otra ciudad y nos vemos una que otra vez, para recordar los 30 años que vivimos juntos. ¿Lo extraño? A veces.

Como decía mi mamá: “Si no tienes lo que quieres, quiere lo que tienes”

martes, 8 de marzo de 2011

!Unos se van y otros se quedan!


Mi mamá falleció el 4 de marzo, 2.010. Una familia que tenía originalmente 7 miembros, quedan tres, una hermana, un hermano y yo, eso me deprimió. Cuando una persona sufre un ACV, por indicación de los doctores no debe recibir situaciones que te altere: stress, angustia, alegría, sorpresas.
Se que en mi casa no sabia o hicieron caso omiso a esta indicación del medico, mi esposo me fue infiel mucho tiempo y con varias mujeres, y después de sufrir el ACV, lo hizo mas seguido y con la seguridad de la traición y deslealtad a una mujer que lo quiso por 30 años, que le parió 2 hijos y trabajo para hacer un hogar y una familia, por mi condición podía perdonarlo.
Así como superé la muerte de mis padres, hermanos, abuelos, primos y amigos, me dije: Hasta aquí, él que se va, ¡se va! y quede con mis hijos, hermanos y amigos. A los que puedo disfrutar plenamente, sin dudas, porque son fieles, me quieren  por lo que soy, me alientan, me apoyan y me dan el impulso para hacer cosas como éste Blog.
A veces vienen a mi mente el temor a la soledad, las dudas. Pero para perder el miedo de seguir adelante y recuperar la confianza, comparto con ustedes mis experiencias y sentimientos para estas personas que sufrieron un ACV y que piensan su vida terminó, no es así. Cada día es una nueva vida, demos gracias a Dios por permitirnos estar un día más.
Hoy camino, escribo, leo. Todavía estoy en terapia por la voz, pero me comunico con todos, no tengo  miedo y mucho menos vergüenza por la forma como hablo, esta soy yo.
¡Vive cada día por si fuera el último! ¡Dale a cada día lo que es de cada día!