Una persona que tuvo una ACV debe vivir la vida sin stress, angustia, desesperanza, tristeza y cualquier otro sinónimo de estas palabras, debe vivir en armonía, en paz, con su familia que lo apoya y que lo complace.
Tengo la suerte de tener esa familia, y unos amigos que son más que eso, pero, no me dejan ser yo. No quieren que viva sola, que me mude fuera de la ciudad, no puedo transportarme en un autobús, no puedo manejar, y otras cosas que hacia antes en Puerto Ordaz.
Eso me preocupa, porque una persona necesita hacer cosa sola, a su manera, sobre todo cuando estuvo cerca de la muerte y siguió viviendo. Es difícil convencer a otros que no han pasado por eso que uno tiene una segunda oportunidad, ya no tengo miedo a nada, quiero hacer cosas que antes ni siquiera lo pensaba, pero hoy estoy llena de deseos, intenciones, propósitos y objetivos que para mi son el mejor regalo.
No se como decirles a todos que soy otra, he cambiado por dentro y por fuera, pero ven solo la parte externa. Si alguien viera a Celeste desde adentro se asombraría con la transparencia de su sentimiento, afecto, pasión, voluntad, energía, empeño, firmeza, perseverancia y disposición para ser cada día, una vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario